La ciudad literaria de Julio Ortega

Literatura y periodismo cultura de Ana Marimón Driben

Posted by jortega@brown.edu on February 14, 2006

(Sábado, Unomásuno, México, Sep. 16, 2000)
¿Cuál cree usted que debe ser la función esencial del periodismo cultural: de difusión, divulgación, comentario, análisis, crítica, reflexión?
Yo creo que su funcion central es formar parte de la vida cotidiana. Cuando abro temprano el diario espero que las paginas de cultura informen, sugieran, debatan el espacio de actualidad en el que pueda yo o cualquiera reconocerse como habitante de una ciudad vivible, la ciudad de la cultura, que es un mapa interno dentro de la ciudad deshumanizada donde todos sobrevivimos. En la ciudad cultural, en la urbe interna civilizada, es donde nos reconocemos como seres iguales y dignos de la imaginacion de un mundo mejor. O al menos, mas llevadero entre todos. De alli que el periodismo cultural sea una parte sensible de mi cotidianidad.
Hay un punto que a mí me preocupa mucho en relación a este tema: ¿qué opina de un fenómeno que muchos han señalado como una proliferación del discurso secundario, del metatexto relacionado con la abundancia de páginas culturales?
De cualquier forma, es mejor que abunden esas paginas porque su carencia nos empobreceria a todos. Pero Ud. toca un punto sensible. Si esas paginas no hacen sino repetir las gacetillas oficiales o estatales, si solo son caja de resonancia de lo mas evidente, si no tienen imaginacion para dar espacio a una mayor actividad, sobre todo de los mas jovenes; entonces, solo confirmaran la pobreza en que vivimos, y no ayudaran a superar el promedio de mediocridad diaria en que nos ahogamos sin un respiradero cultural donde tomar aliento para proseguir.
¿Cuándo cree que la página cultural se vuelve excesiva, dañina? En el ensayo “Presencias reales” de George Steiner leí la siguiente frase: “Las mejores lecturas del arte son arte”… ¿qué opina de esta oración en el marco del periodismo cultural?
Lo peor que le puede pasar al periodismo cultural es ser tributario de los poderes al uso, esto es, confirmar las jerarquias culturales establecidas. No recomiendo el parricidio, ni mucho menos, pero creo que una genuina actividad cultural debe pasar por la critica del modelo dominante, que hoy dia es el modelo del exitismo comercial. Un escritor no es mejor que otro porque venda mas. Tampoco es peor. Lo malo es que los buenos escritores minoritarios, de pequenas editoriales y revistas reconditas, hoy no tienen espacio en la prensa diaria. Esto es una aberracion. El periodismo cultural no puede ser confundido con la pagina social ni con la pagina de espectaculos.
¿Qué piensa de ese discutidísimo afán por establecer una jerarquía entre la crítica literaria, es decir, el ensayo, el comentario literario, y la literatura misma?
La critica es parte de la literatura, cuando vale la pena. La critica academica es muy valiosa pues sostiene un ideal humanista de educacion. Pero la critica mas actual es la literaria, aquella que forma parte del debate de las obras, de su sentido y su interpretacion. Es una critica pasajera pero tambien pasajera es la literatura. Hasta no hace mucho la literatura se asumia como destinada a la eternidad. Pero hoy sabemos que es la flor de un dia. Al menos, la buena literatura, aquella que captura la magia fugaz del instante.
¿Qué opina del llamado “boom” de la ruptura o disolución de los géneros del que tanto se habla desde hace algunas décadas?
Los generos son formatos, y por tanto formas cambiantes. Se sobreponen unos a otros, segun las epocas. Hemos pasado del predominio de la poesia al de la novela y al de la critica. Tambien hay momentos breves de predominio de la traduccion, y ciertamente del periodismo. En no pocos momentos toda la literatura ha pasado por el periodismo, desde Borges y Ortega y Gasset hasta Hemingway y Garcia Marquez. Falta estudiar esta alternancia, contaminacion, expansion generica entre nosotros. Yo diria que nuestras vidas cambian segun el predomino de una forma u otra del relato. En estos momentos, por ejemplo, yo mismo me siento mas asistido por la biografia que por la critica formal. Cada vez que tomo la palabra me brota un fragmento inopinado de mi propia experiencia.
¿Qué papel jugaría el periodismo cultural en ese contexto?
El periodismo cultural es la temperatura de la actualidad. Da cuenta de la variedad generica del cambiante fenomeno literario. No necesita jerarquizar ni mucho menos valorar, pero su capacidad de atencion es ya parte del debate de las formas en que disputamos nuestra pertenencia al presente. Yo mismo (ya ve, vuelvo a lo mio) estoy ultimamente mas memorioso y casi autoreferencial, y aunque no tengo una forma que recomendar sobre otra, me gusta creer que estas ideas, por ejemplo, coincidiran con la inquietud de algun lector sobre lo actual. Esa coincidencia no me daria razon, pero si un dia mas de discusion.
¿Es posible hallar un punto conciliatorio entre la historicidad y la actualidad cultural?
Sin duda, la historicidad es la conciencia de nuestra sensibilidad. No tendria sentido la historia sino como memoria actualizada. De otro modo seria un museo pacificado para turistas economicos. Nos importa mas la actualidad que pretende durar, aunque no dure; que busca ir mas alla de sus fuerzas, aunque no lo logre; que quiera decir mas, aunque diga apenas. Lo actual, siempre, nos excede. Y es bueno que, en ella, seamos todos fugaces.
Quisiera que me hablara de la pasión por la actualidad, por lo efímero, ese aroma de la flor de un día, o sonido, en ocasiones entrañable, de los rodillos de una rotativa, en relación a dos ideas que usted arrojó sobre la mesa redonda en torno al periodismo cultural, en la editorial Siglo XXI de Mexico: la conciencia del gusto y la noción del cambio en el marco del periodismo.
El mejor periodismo es el que vive al dia. Lleva por eso el perfume de la actualidad, ese fulgor de lo mas vivo que no pretende la permanencia irrisoria sino la sensibilidad de la duracion. Nada esta mas vivo que esa intensa, delgada, pasajera paradoja de lo actual, donde vemos nuestra cara y escuchamos las voces de que estamos hechos. Por eso, el periodismo cultural debe detenerse en lo nuevo, en aquello que no esta aun consagrado por la tentacion de los museos y los premios, por el mausoleo de las obras completas y la obscenidad del ego, y que aun disputa la belleza de lo perecedero. Esto es, la verdad del instante.