La ciudad literaria de Julio Ortega

Reescribe la vida no su historia

Posted by jortega@brown.edu on February 14, 2006

sino el ensueño de su variación.
Está condenada, se diría, al color local.
Tiene una tendencia, es verdad, melodramática
a las emociones fuertes.
Y suele ser víctima de las ideas fijas.
Sueña, en fin, que es otra
(para leerse censurada, lectora
de Freud) y se deja arrebatar por los personajes
capaces de canjear su existencia
por la tuya, a nombre de la identidad.
La vida, una suerte de “ego trip,”
prodiga así explicaciones, robusta.
Es el caso de la bella catalana
en la presentación de un libro
en Barcelona: recuerdo su coqueto sombrero puneño,
tan lozana, húmedos los ojos oscuros.
No sé qué hace ella aquí, aparte de
alegorizar, supongo, un estado de inminencia
(amorosa, zozobrante), antes
de que en la Costa ella pasee
vestida de amante arrebatada, con el pelo
largo, traje sedoso y libre,
a nombre del amor perecedero.
Pensamientos vanos
que poco añaden a la existencia disímil
de su verdad, este trance alegórico.
Así, la vida se torna
anacronista: inventa testigos
de sus personajes preferidos
y nos despierta alarmados
por la belleza perdida. Solos
con la verdad del otro, tarde.
Como si faltaran pruebas, me anima
la urgencia de enviarle un fax.