La ciudad literaria de Julio Ortega

Escritoras del 05

Posted by jortega@brown.edu on October 2, 2006

PRIMICIAS DE HELENA ARELLANO
¿Murciélago o mariposa? (Caracas, F&L), primera novela de la venezolana Helena Arellano, más que una pregunta es una sentencia: todo ha sido escrito sobre el amor desigual salvo su comedia gentil. La narradora le pinta canas al amante poco ideal y le hace leer su informe irónico. En su lánguido retiro, el viejo saurio se despide a nombre de la retórica. Si todo se decide en la lectura, la novela lee otras novelas mientras se desarrolla, en diálogo consigo misma. Lee, por ejemplo, El huerto de mi amada de Alfredo Bryce Echenique, esa comedia del amor sin edad, no sin escándalo social. ¿Murciélago o mariposa? incluye su propio comentario y escapa siempre al mapa social, libre entre los libros. No menos elocuente es el análisis que la narradora y la novela hacen de ellas mismas, una en el espejo de la otra. Sólo que la voz del presente y el tiempo recontado se entrecruzan en la página excusando la memoria en la escritura; y traman, así, el lugar del lector en la amistad aliviada por la inteligencia mutua. Esta diestra novela breve se debe a esa larga simpatía.
MARGARITA POSADA AL MESSENGER
De esta agua no beberé (Bogotá, Ediciones B) es una novela plena de mensajes cruzados entre sus personajes, hechos en la tecnología electrónica, los alrededores del poder y el malestar del descreimiento mutuo. Margarita Posada, periodista colombiana, debuta con una novela coloquial y vibrante, cuyo personaje, Ana Cristina, recorre el paisaje de la clase dominante a favor del azar, la aventura y la crítica. Se trata de un azar asociativo: la historia coincide con otra historia que se desata en otra parte, y ésta a su vez coincide con una más. Así, la novela es el mapa afectivo del desengaño colectivo, la crónica de las transiciones infelices entre la infancia sintomática y la juventud irredenta. El yo nace, por eso, en el aprendizaje del menoscabo. Es, sin embargo, notable el humor vital de ese trayecto, desencadenado por la espléndido coloquio del relato. Se trata de una conversación permanente que ocupa todos los registros de la escritura como un alegato de la voz, de su intimidad, capacidad de registro, y voluntad de entender. Una voz que humaniza el fin del mundo colombiano y su sonambulismo moral.
CUENTOS DE MARÍA ANGELES OCTAVIO
Exceso de equipaje (Caracas, Monte Ávila), la primera colección de relatos de la periodista y editora venezolana María Ángeles Octavio es una guía de caminos sin retorno: una mujer viaja con sobrepeso, sólo que al abrir sus maletas los vigilantes descubren que el mayor peso es el vacío. Estas trampas sin fondo son la ironía fantástica que sorprende en estos cuentos de agonía urbana y rebeldía metódica. El hueco del ascensor, en otro relato, alegoriza la conciencia mutilada: el cuerpo cae como la autoconciencia ciega. En estas pérdidas, las inversiones paródicas predominan: la mujer moderna (libre) es la más tradicional (sierva) porque su pareja prolonga la adolescencia del desapego. Si la conciencia es un hoyo negro y la experiencia una valija vacía, el equipaje es un exceso de nada. Su sociedad le asigna ese viaje sin futuro en la ciudad sin moral adulta. Por eso, la traductora atacada y devorada sabe que es carne del matadero, y que el canibalismo diario es intraducible. En mujer de “Madriguera” rinde su cuerpo destazado al carnívoro. Y otra mujer, no menos asaltada, le da una cita al ladrón para que la robe con provecho. El hiperrealismo de este libro es de horror certero y valor cierto.
CARMEN VELASCO: MAS HUMANAS
Estos relatos de Carmen Velasco (Málaga, Benalmádena), profesora y escritora malagueña, resuelven la discordia cotidiana desde la misma literatura: sus mujeres protagonizan por primera vez la violencia latente y dominante pero sus historias remiten a la memoria heroica, y a la vez familiar, de los libros. Desdémona, novia de Otelo conoce a la parentela del muchacho, y descubre a Yago, que pone música hindú y la seduce. Lucrecia pasea por las Ramblas y trabaja, políticamente, en el Psiquiátrico. Una profesora es atacada por sus alumnos al grito de “yo soy yo y tus circunstancias.” Eva se declara reacia al deporte, pero Adán la persuade de jugar como portera de hockey femenino. Así, con humor y complicidad, estos relatos desenvuelven situaciones de adolescencia y juventud entre dramas de la identidad y encrucijadas de orden social. Prevalece en este libro el diseño sutil y placentero de un relato que reparte papeles de resonancia legendaria a sus mujeres de la vida cotidiana, vuelta a soñar por la buena literatura.
LA CASA IMPOSIBLE DE CONSUELO TRIVIÑO
Consuelo Triviño Anzola, colombiana, reside en Madrid pero escribe sobre el territorio sin nombre del exilio: sus cuentos de este libro (Madrid, Verbum) ocurren en un no-lugar, que siendo específico puede ser cualquier parte; pero siendo fantasmático, es el espacio sin nombre de la mujer y el desarraigo. En “Libertad,” por ejemplo, la esposa despierta y “curiosamente, no se encontró ni en Persia ni en Venecia, sino en la cama de matrimonio, con el mismo hombre;” pero su sueño la preserva “lejos, en un lugar donde nadie podría encontrarla.” Jardines, habitaciones recónditas, cajones, y otra vez maletas, se abren y se cierran en estos cuentos de transiciones implacables, de prosa impecable.
POEMAS DE MAGDALENA CHOCANO
Poeta peruana radicada en Barcelona, Magdalena Chocano es reconocida como una de las voces más ciertas de la poesía joven latinoamericana. Contra el ensimismamiento (partituras), publicado este año en Barcelona, es un intrigante poemario que imbrica la palabra exploratoria en imágenes que grafican el alfabeto. Estos poemas configuran, así, una secuencia reflexiva sobre los poderes de la palabra. Por ello, se presentan como partituras del habla, de su nacimiento, dinámica y articulación. El habla poética como ritmo y melodía, a su vez, conforman el cosmos del lenguaje que habitamos. El poema es la revelación de ese lugar milagroso donde somos dichos plenamente, de paso, entre lo oscuro y el fuego, en el tránsito del verbo hecho cuerpo: “la melodía sin freno en la agonía de la luz.” La poeta, quizá a nombre de las escritoras y sus lectores en esta hora de relevo narrativo, anuncia que “la mujer negativa es toda esencia/ la mujer en transacciones celestiales y desalmadas.” Y reclama: “leamos estos nombres, veneremos la piedra incisa, el tacto.”