La ciudad literaria de Julio Ortega

Ferré: Relatos

Posted by jortega@brown.edu on October 5, 2006

METAMORFOSIS ®
Juan Francisco Ferré
Berenice
Córdoba, 2006
(Babelia, El Pais, 13-05-06)
Juan Goytisolo llamó la atención sobre la “incorrección política” que alimenta la “energía subversiva” de la reciente novela La fiesta del asno de Ferré (Málaga 1962), que empieza con la voladura del coche de Carrera Blanco, lo que habría dado inicio a la era de la política como reality show. La conversión de la vida cotidiana en concurso televisivo y esperpento freak alcanza en estos espléndidos relatos a la literatura misma, cuyas “metamorfosis” son una divertida parodia, no exenta de regusto por el grotesco. Estos informes del espectáculo celebran con desparpajo la cultura histriónica dominante.

En “Homenaje a Blancanieves” se trata del falso secuestro de otro ministro, pero no ya de su historia sino de su leyenda; porque la historia corrige ahora a Don Quijote y ya no es “madre” sino “madrastra de la verdad,” mientras que la leyenda es “hijuela de la mentira” y prodiga el esperpento. Otro relato está dedicado al sobreviviente de un tiburón, un “hombre-tronco,” incapaz de “conjurar la fatalidad de lo superfluo,” convertido en héroe mediático. No menos espectacular es la leyenda de Dionisio: “Cuando me cortaron la cabeza, seguí hablando;” ahora convertido en cuentista errante de la turba ruidosa. En “Informe,” el sistema de vigilancia de la Cancillería llama a los inmigrantes “merodeadores” de las “zonas ulteriores a las fortalezas,” y busca hacerlos desaparecer en su lenguaje burocrático. Otra novela ejemplar es la del descreído testigo de Cristo a quien denuncia como “mago avezado,” capaz de fingir su muerte para imponer su discurso como la verdad dominante; el incrédulo compite con el nazareno y se hace enterrar para morir y resucitar, pero lo exhuman medio muerto y pierde a sus espectadores; atrapado “por una trampa retórica,” no le queda sino el camino de los conversos.

No menos irrisoria es “La primera opositora,” quien se desnuda ante el tribunal de profesores, definidos por su “correspondida antipatía y su recíproca desaprobación,” pero muy capaces de juicio erótico. “La plaza es suya, sin discusión,” sentencian. Una sátira de los poderes del discurso se levanta en este libro, entre complicidades amenas y viva actualidad crítica.

Con fervor y maestría, estos relatos ilustran una vida “donde lo racional se ha vuelto lo único real de un modo tan irracional.” Con todo, Ferré no busca denunciar ni corregir sino celebrar las metamorfosis de un mundo que ha perdido “los referentes,” y cuya naturaleza es la impostura, no por trivial menos fantástica. Por eso, Erasmo, jubilado del Humanismo, escribe un “Elogio de la necedad,” y seduce a una lectora crédula. “Algo así de definitivo o de cursi,” advierte Ferré.

El título del libro lleva la ubicua señal de la marca registrada, tal vez para sugerir que esta “Memorfosis” no remite a las de Ovidio y Kafka, por más que tenga de la primera el fervor mundano y, de la segunda, la pérdida de la medida humana. Porque ésta es una metamorfosis de la “España diferente:” un derecho adquirido desde el espectáculo goyesco, esperpéntico y buñuelesco, cuyos sueños de la razón se despliegan ahora en tiempo real.