La ciudad literaria de Julio Ortega

PD. Azar objetivo

Posted by jortega@brown.edu on February 20, 2007

Encuesta PD
(José Jaime Ruiz. Monterrey, México. Invierno de 2006)
El “azar objetivo” o “el lugar geométrico de las coincidencias”. Año 1933, Paul Éluard y André Breton: necesidad y libertad. Páginas de Minotaure. Cuestiones de ayer, por eso más actuales. Para este número de enero, PD. regresa sobre las preguntas planteadas por los surrealistas, ¿podría usted colaborar con algunas respuestas? Agradecemos su colaboración para esta radiografía espiritual:
1.¿Podría decir cuál ha sido el encuentro más importante de su vida?
Probablemente el encuentro con Borges en una página de “El Aleph” que Luis Jaime Cisneros, un discípulo de Amado Alonso, nos leyó en la primera clase del primer año en la Facultad, en Lima, en 1961. Era una clase de cien estudiantes pero sentí que la leía para mí. Ese bautizo literario anticipaba en 20 años mi encuentro con el propio Borges, en Austin; y en 20 años más el día que tuve en mis manos el manuscrito de ese cuento en la Biblioteca Nacional, en Madrid. Por eso, la edición que preparé de ese texto para El Colegio de México culminaba, objetivamente, el azar más propicio: el de la conversación de conversaciones, que incluye interlocutores convocados (sin duda conjurados) a celebrar (en un punto del milagroso Aleph) la epifanía literaria como el asombro de renocernos en unas cuantas palabras.
2.¿Hasta qué punto ese encuentro le pareció fortuito o necesario?
Gracias a lo fortuito lo necesario se hace excepcional. Picasso dijo “no busco, encuentro,” asumiendo la virtud de su propia realización. Cortázar, en cambio, buscaba por buscar, no por encontrar ni encontrarse. “La búsqueda era su signo,” dice, asumiendo el juego, que en el surrealismo supone el recomienzo perpetuo. Por eso, digo yo, estamos hechos de conversaciones interpoladas, y mi saga borgeana es una metáfora de esa charla propicia.
3.¿Por qué escribe?
Seguramente porque eso es lo que me ha sido dado hacer. Como si en lo que uno haciese se pudiera realizar la posibilidad de estar plenamente aquí, en este plazo.
4.¿El suicidio es una solución?
Mas bien podria ser una irresolucion. Porque el suicida no deja de morir: nos deja en un luto permanente, interrogándonos sin respuesta cabal. Esa melancolía nos dejó, a los peruanos de mi época, José María Arguedas. Aunque he llegado a creer que su muerte voluntaria es un acto de sacrificio, el desafío de una deuda impagable, que se convierte en una promesa cifrada.
5.¿Qué hace usted cuando está solo?
Pues estar solo, que no es nada fácil en estos tiempos de comunicación global sin conversación actual.