La ciudad literaria de Julio Ortega

La novela de Junot Díaz

Posted by jortega@brown.edu on September 28, 2009

Literatura latina ganadora del Pulitzer
Las varias vidas de Oscar Wao

Ganadora del Pulitzer el año pasado, “La maravillosa vida breve de Oscar Wao” de Junot Díaz es una obra política, una novela dentro de una novela y, tal como lo atestigua el nombre de su protagonista (Oscar Wilde pronunciado a la dominicana), es una también recodificación del español dentro del inglés. En suma, lo que sucede actualmente con la literatura latinoamericana al norte de la frontera.

Por Julio Ortega
(publicado en DOMINICAL. El Comercio. Lima, 31-08-08)

Junot Díaz (República Dominicana, 1968) ha sobrevivido con ironía el “Fukú” (la maldición) de la fama. Al Premio Pulitzer por su magnífica novela “The Brief Wondrous Life of Oscar Wao” (2007), Díaz le ha dicho “¡Zafa!” (contra). Se ha excusado diciendo que el mejor escritor Latino en Estados Unidos es Francisco Goldman, y ha situado su novela en la saga sobre el dictador Trujillo. Sólo que a diferencia de las otras, que según él convirtieron a sus autores en “secretarios de Trujillo,” habiendo sido seducidos por su mito, la suya pretende mostrarlo en su horror cotidiano. La RD de Trujillo fue un laboratorio de realismo mágico: el dictador construyó incluso el mito nacional del origen taíno como más auténtico que el evidente origen africano. El “color indio” sumaba un vasto mestizaje, incluyendo trigueños. La mala suerte (fukú) empieza con Cristóbal Colón, cuyo solo nombre demanda cruzar dedos (zafa). Esta novela es un conjuro contra la violencia naturalizada por los poderes en control. Su inteligente crítica reverbera con humor paradójico porque se ejerce, primero, en el lenguaje mismo: sólo el sarcasmo y la ironía, la sátira y la risa, pueden desmontar un lenguaje que reproduce la violencia como identidad y destino. Si el triunfo de Trujillo fue haberse apoderado del lenguaje, recuperarlo demanda recomenzar por lo más precario y descarnado (“Diez millones de Trujillos es todo lo que somos”). La novela es el espacio donde el lenguaje cambia de hablantes y voces, ahora desde la otra orilla, desde New Jersey y su población latina y pobre. El “fukù” se convierte en el “fuck you.”

“La maravillosa vida breve de Oscar Wao” es, casi como toda gran obra latinoamericana, una novela política: una seria disputa del sentido histórico y actual, íntimo y social, del poder y sus representaciones, del lenguaje y sus servidumbres, de las mentalidades y su manipulación. Y lo es de un modo contemporáneo: está hecha con furia festiva y agudo desenfado, con una autoironía libre de todo empaque. No pretende revelar la verdad ni mucho menos proveernos de buena conciencia. Al contrario, su mundanidad es su lucidez: posee una inmediatez emotiva que hace cierta la intimidad de sus voces. Supone tanto el realismo mágico como el realismo sucio, el habla callejera como el lenguaje de la ciencia ficción y el cine. Y parte de la saga de las migraciones latinas, con sus desgarramientos y zozobras, machos erráticos, y heroico matriarcado tribal. El propio nombre del personaje es una pronunciación latina del inglés: Oscar Wilde. Y ese bilingüismo cómico, esa recodificación del español dentro del inglés, es otro de los horizontes de esta novela. Esa ampliación del espacio del relato en un mundo bilingüe, da cuenta, otra vez, de la violencia de la discriminación y la servidumbre.

Junot Díaz es impecable en esa trama bilingüe. Nunca cede al color local del Spanglish, que es ya académico, y hace del español el substrato contrastivo de su inglés desinhibido. (Inevitablemente, la traducción al español hará perder ese desparpajo dentro del inglés). Pero más importante es el bilingüismo interno del lenguaje a la vez popular y literario, oral y libresco, que Díaz, como Cabrera Infante o Luis Rafael Sánchez, usa corrosivamente. En sus extraordinarios cuentos de Drown se podía comprobar un peculiar fenómeno del habla de escritor transfronterizo: uno leía el inglés pero a poco creía estar leyendo español. No porque Junot Díaz inventase un lenguaje híbrido, tampoco porque su inglés esté plagado de español, sino porque la fluidez de su escritura, esa asociación discursiva que la cláusula castellana permite, corre bajo el inglés como la matriz española de la nueva lengua pluralizada de las migraciones hispanas en los EEUU. El mexicano-americano Rolando Hinoja-Smith había descubierto bajo su inglés el alejandrino español. Y la puertorriqueña Rosario Ferré, al traducirse al inglés encontró que no había original y copia sino dos libros distintos. En el caso de Díaz, el registro lingüístico se diversifica aún más debido a la pluralidad de sus hablantes y el registro de cultura popular y visual que cada uno de ellos acarrea.

No en vano, en el centro de la novela está otra novela: la que Oscar documenta y el narrador, Yunior, se propone escribir, como si ambas voces se debieran a la libertad creativa de la novela, esa invención tan realista como mágica con la que la cultura latinoamericana ha cambiado el modo de imaginar que tiene hoy la narrativa internacional. Tal vez por ello, este Retrato del artista adolescente latino, cuyo relato se pierde en el correo, es retomado por el novelista “junior” (otra máscara de Junot, héroe de días de furia), el aprendiz de escritor, que para ser libre de la Literatura (de sus trujillatos y trujillitos) debe recibir el encargo de otra vida como si se le fuera la suya en ese registro. Oscar, marginado, vulnerable y verdadero, es al final un héroe del amor irredimible. Y, como buen personaje latinoamericano, entre varios desenlaces posibles elige el más improbable, aquel donde el amor le devuelve la vida a costa de su renacimiento escrito. Como al final de El amor en los tiempos del cólera, la vida es más insondable que la muerte.